martes, 28 de julio de 2015

Cómo deshuesar un pollo sin perder nada de carne

Todo el mundo sabe lo molesto que resulta pelar, descarnar y/o limpiar los huesos a la hora de sentarse a comer un pollo; por no decir el peligro que entraña dejar escapar tan solo una minúscula astilla ósea, que no dudará en incrustarse en nuestro esófago tan pronto tenga la oportunidad. A menudo, sin embargo, resulta todavía más trabajoso ponerse a deshuesar el pollo mediante los métodos tradicionales antes de prepararlo, además de desperdiciar buena cantidad de sabrosa carne en la operación, por lo que la mayoría de la gente prefiere servirlo con huesos y transferirles el problema a los comensales. Pues bien, hoy les vamos a enseñar un método usado desde hace más de 3.000 años en la antigua China y que aún hoy en día se aplica en algunas aldeas del interior del país y el sur de Mongolia. Este ancestral método no sólo implica un mínimo de trabajo manual, sino que nos asegura un total aprovechamiento de la carne sin desperdiciar absolutamente nada. 
   El secreto, que lo hay, reside ni más ni menos que en la alimentación. Efectivamente, la naturaleza de la comida que el pollo ingiera ya desde sus primeras horas de vida va a ser fundamental para su posterior desarrollo. Lo que nosotros vamos a procurar para nuestros fines, es que la dieta a la que se someta al pollo sea lo más ácida posible. Habrá que suministrarle alimentos ricos en fósforo, tales como carnes de todo tipo, semillas de girasol, chocolates, etc., y en general todos los que conduzcan a una rápida acidificación de su pequeño cuerpo, como azúcar blanca, harinas, gaseosas, té, café, bebidas alcohólicas, etc. Todo esto hará que, para contrarrestar la creciente acidez del organismo, éste se vea obligado a liberar a la sangre el calcio de sus propios huesos, lo cual, sumado a un total sedentarismo al que también se someterá al pollo, acarreará un creciente debilitamiento óseo que conducirá, en el largo plazo y siempre que se siga este programa al pie de la letra, a una total licuefacción de los huesos del animal. 
   En los últimos tiempos habrá que ayudar al pollo a alimentarse, ya que, a causa de su progresiva flacidez, le será imposible hacerlo por sus propios medios. Al final incluso le resultará dificultoso respirar, dado que sus pulmones serán aplastados por el peso de su propio cuerpo. Pues bien, aquí sabremos que ha llegado el momento de su faenamiento. 
   Una vez puestos a prepararlo, sólo será necesario retirarle las plumas y los órganos internos y tendremos un pollo perfectamente deshuesado para elaborar milanesas, arrollados o cualquier otro plato que su imaginación les sugiera. 
     Espero que les haya resultado de utilidad y cualquier duda o comentario no duden en consultarlo.


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